La Comedia Nacional
TDT, calidad o telebasura
Mario González Sánchez
Con la llegada de la televisión digital se ha ampliado la oferta de programas, pero no ha supuesto una mejora en los servicios ofertados. Estamos comprobando que la buena calidad de imagen del nuevo formato de emisión no lleva asociado un incremento de calidad en la programación.
Son las cadenas públicas, entiéndase TVE y las autonómicas, las que se están esforzando por darnos un plus en sus nuevos canales.
Es lamentable ver cómo las cadenas privadas siguen martirizándonos con programas de bajo contenido formativo, sobrepasando con creces la chabacanería y el esperpento.
Todos sabemos que como empresas privadas tienen un único objetivo: obtener beneficios. Pero entiendo, y así debería estar contemplado en las leyes que regulan este tipo de actividad, que al ser un producto que llega a nuestros hogares sin ningún control, tendríamos que disponer de un mejor sistema de protección que el que ofrece un simple mando.
El concepto de telebasura, asociado a un conjunto significativo de personajillos, es el principal causante del importante bloqueo que está sufriendo la justicia en este país. Estos programas son el caldo de cultivo para que personajes esperpénticos, ridículos y sin formación cultural (algunos no llegan a superar el nivel básico de estudios) se interpongan constantemente querellas criminales por insultos, difamación e injurias (todo es lo mismo).
De todos es conocido cómo funcionan estos programas. Las cadenas, muy bien asesoradas por equipos de psicólogos, utilizan la fragilidad y osadía de estos monigotes de feria para levantar sospechas y falsas noticias que, sin ser contrastadas, son el punto de partida para un carrusel de declaraciones, que garantizarán una avalancha de acusaciones y declaraciones, asegurando un número determinado de programas.
La poca ética de quienes dirigen y mantienen en antena estos programas llega en ocasiones a desenterrar a los muertos, para levantar dudas y sospechas sobre su vida. ¡Por favor, dejen que los muertos descansen en paz!
Para ser guionista de este tipo de programas no se necesita un alto grado de capacitación. No es imprescindible ser un buen narrador o un excelente creativo; incluso este formato televisivo ha tirado por tierra la labor del guionista. Ahora se les llama “redactores”, cuya función es recoger las declaraciones de los monos de feria, puntualizar en aquellas que resultan más polémicas, y dejar que el programa se desarrolle sin más hilo conductor que la propia improvisación.
Me gustaría que algún día se pueda hacer público el número de demandas que este tipo de comediantes de poca monta se interponen entre ellos.
Y así, entre programas rosa y telenovelas nos pasamos las horas pegados a la “caja tonta”, (término utilizado por los radioaficionados para referirse a un televisor). En los momentos tan difíciles que estamos atravensando, parece que es más gratificante conocer las miserias de vidas ajenas que preocuparnos de la dura realidad que nos está tocando vivir. En fin, como suele decirse: “cada uno tiene lo que merece”. Que el programa de esta noche les resulte interesante.
TDT, calidad o telebasura
Mario González Sánchez
Con la llegada de la televisión digital se ha ampliado la oferta de programas, pero no ha supuesto una mejora en los servicios ofertados. Estamos comprobando que la buena calidad de imagen del nuevo formato de emisión no lleva asociado un incremento de calidad en la programación.Son las cadenas públicas, entiéndase TVE y las autonómicas, las que se están esforzando por darnos un plus en sus nuevos canales.
Es lamentable ver cómo las cadenas privadas siguen martirizándonos con programas de bajo contenido formativo, sobrepasando con creces la chabacanería y el esperpento.
Todos sabemos que como empresas privadas tienen un único objetivo: obtener beneficios. Pero entiendo, y así debería estar contemplado en las leyes que regulan este tipo de actividad, que al ser un producto que llega a nuestros hogares sin ningún control, tendríamos que disponer de un mejor sistema de protección que el que ofrece un simple mando.
El concepto de telebasura, asociado a un conjunto significativo de personajillos, es el principal causante del importante bloqueo que está sufriendo la justicia en este país. Estos programas son el caldo de cultivo para que personajes esperpénticos, ridículos y sin formación cultural (algunos no llegan a superar el nivel básico de estudios) se interpongan constantemente querellas criminales por insultos, difamación e injurias (todo es lo mismo).
De todos es conocido cómo funcionan estos programas. Las cadenas, muy bien asesoradas por equipos de psicólogos, utilizan la fragilidad y osadía de estos monigotes de feria para levantar sospechas y falsas noticias que, sin ser contrastadas, son el punto de partida para un carrusel de declaraciones, que garantizarán una avalancha de acusaciones y declaraciones, asegurando un número determinado de programas.
La poca ética de quienes dirigen y mantienen en antena estos programas llega en ocasiones a desenterrar a los muertos, para levantar dudas y sospechas sobre su vida. ¡Por favor, dejen que los muertos descansen en paz!
Para ser guionista de este tipo de programas no se necesita un alto grado de capacitación. No es imprescindible ser un buen narrador o un excelente creativo; incluso este formato televisivo ha tirado por tierra la labor del guionista. Ahora se les llama “redactores”, cuya función es recoger las declaraciones de los monos de feria, puntualizar en aquellas que resultan más polémicas, y dejar que el programa se desarrolle sin más hilo conductor que la propia improvisación.
Me gustaría que algún día se pueda hacer público el número de demandas que este tipo de comediantes de poca monta se interponen entre ellos.
Y así, entre programas rosa y telenovelas nos pasamos las horas pegados a la “caja tonta”, (término utilizado por los radioaficionados para referirse a un televisor). En los momentos tan difíciles que estamos atravensando, parece que es más gratificante conocer las miserias de vidas ajenas que preocuparnos de la dura realidad que nos está tocando vivir. En fin, como suele decirse: “cada uno tiene lo que merece”. Que el programa de esta noche les resulte interesante.
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