15-M. Y todo sigue igual
Mario González Sánchez
Parece que las cosas no van a cambiar. En nuestro anterior artículo esperábamos que los responsables políticos tomaran buena cuenta de lo que está sucediendo, pero admito, con gran desilusión, que soy un iluso. Aunque me temía, conociendo el percal en que nos movemos, que iba a ser complicado que esta gente se dejara llevar por la indignación social y tomara en cuenta los deseos del pueblo.
Ahora, sé que no va a ser fácil despojar a estos monigotes de feria de los privilegios conseguidos gracias a las estructuras de gobierno que han desarrollado. Siempre hemos pensado que su principal objetivo era defender los derechos de los ciudadanos. Otra vez, vuelvo a ser un iluso. Y es que la trayectoria de la clase política en este país ha estado marcada siempre por una línea muy bien definida y que no es otra que la de mirar solo a su entorno más próximo. En un artículo que escribí hace tiempo sobre lo que sucedió en este país después de la guerra civil, decía: Los años de la transición fueron difíciles y absolutistas, los vencidos tuvieron que soportar la pérdida de una guerra y las consecuencias de un gobierno que solo amparaba a una parte de la población. Lo que estamos viviendo hoy no difiere mucho de antaño. Los gobernantes que hoy rigen nuestros destinos solo legislan para una parte de la población; para ellos y sus cuadrillas; Véase cómo define el Diccionario de la Real Academia Española la palabra “cuadrilla”: Der. Concurrencia de más de tres malhechores armados para la comisión de un delito, que en algunos ordenamientos se considera circunstancia agravante. Ejemplo: Robo cometido en cuadrilla. Utilizo aquí la palabra "cuadrilla" en un sentido metafórico.
Y para seguir incidiendo en las actuaciones de estos personajes, les diré que esta mañana, en las noticias de la Radio Galega, las primeras informaciones estaban relacionadas con casos de corrupción y malversación de fondos; tómese ejemplo del caso “Sogama”, el caso “Campeón”, etc. Y es que todos los días nos despertamos con nuevos episodios de corrupción política. A este paso las autoridades judiciales se van a encontrar con un grave problema: se las tendrán que ingeniar para dar nombre a las muchas actuaciones que día tras día se ven obligadas a llevar a cabo.
También me ha llamado la atención la campaña interna que está llevando a cabo el Sr. Rubalcaba con el objetivo de promocionar su candidatura para las próximas elecciones generales. Decía en Sevilla a los seguidores de su partido que a partir de ahora, y para tener una relación más cercana y familiar, que ya no le llamen Rubalcaba sino Alfredo. Yo diría más, mejor “Alfredito”. Y así, día tras día, están escribiendo la historia de este país.
¿Alguien les ha oído decir algo relacionado con las reivindicaciones del movimiento 15-M? ¿Algún partido político se ha acercado a escuchar a los jóvenes, portavoces de la gran mayoría de los españoles? No, ninguno tiene la hombría de dar el paso, porque se sienten agredidos por las pretensiones de cambio y hacen piña.
Y con estos planteamientos nos veremos obligados a hacer algo más. Espero y deseo que no haya que lamentar alguna desgracia para que estos desdichados se decidan a escuchar la voz del pueblo, y es que, hoy por hoy, es una voz que clama en el desierto.
Es curioso cómo hacen piña, cómo se protegen, cómo se amparan. Se esconden en sus madrigueras, ya que la gran mayoría ha hecho de la política su profesión y no tienen a dónde ir ni qué hacer si se les viene abajo el “chiringuito”. Por si no lo saben, la carrera de un político en este país es muy curiosa. Los enemigos de aquel que quiere progresar y llegar la cima están en su propio partido. Me decía hace años un aspirante a político que todos los días recibía puñaladas traperas de sus propios compañeros de viaje. La mayoría de los que hoy son cabezas visibles de sus partidos han estado en un segundo plano durante mucho tiempo esperando la cabeza del líder, y alegrándose del fracaso electoral de sus propios compañeros, para así poder escalar puestos. Es decir, que son en su gran mayoría trepas y lameculos profesionales que esperan la caída del César para subir un escalón más en la carrera por la sucesión.
Este país necesita un cambio profundo. Es necesario dar un vuelco a una sociedad que está enviciada y que gira en un solo sentido. Necesitamos aire fresco, aire de renovación, que ofrezca un poco de esperanza. Lo que tenemos ya no nos vale. Lo que hay ha dado muestras de su ineptitud y de querer proteger sus intereses por encima de todo. Como ciudadano me siento atrapado en un carrusel que me arrastra y no me deja respirar. Hay que acabar con esta dictadura de la democracia ya.
Se ha hablado en muchas ocasiones que había que cambiar la constitución; estoy de acuerdo, hay que evitar que situaciones como estas se puedan producir en el futuro. También espero que la corona tenga algo que decir. Es cierto que su intervención fue de vital importancia cuando algunos desalmados y nostálgicos del franquismo quisieron recuperar las artimañas del pasado. Hoy creo necesario que la corona se ponga al frente y escuche la voz del pueblo porque, de lo contrario, también será arrollada por el tren que traerá nuevos aires de libertad a esta España nuestra.
Hace unos días me ha llegado un correo del movimiento 15-M; decía lo siguiente:
1ª PARTE DE LA CAMPAÑA.
Se está gestando una revolución social desde muchos ámbitos. Si colaboramos, quizá consigamos algo.
LA DENUNCIA SILENCIOSA
A partir de hoy, y periódicamente, vamos a poner en marcha un mensaje denunciando alguno de los escandalosos privilegios de los que se han dotado los políticos. Para que os hagáis una idea de lo que hablamos, aquí tenéis los cuatro primeros que van a circular.
| Pincha en las imágenes | |||
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
Noticias, relatos y opinión










