Usureros del poder
Mario González Sánchez

 


No creo que nadie con un poco de inteligencia en este país haya podido pensar que con el cambio de gobierno surgido de las últimas elecciones las cosas iban a ir mejor. Pero si aún hay ilusos que viven en un mundo de fantasía, yo voy a intentar sacarles del estado de enajenación mental en que se encuentran.
El país sigue inmerso en un estado caótico de dimensiones considerables. La situación actual es algo que se veía venir, y cualquiera que analizara cómo se gestionaban los recursos estatales, autonómicos y locales, podría llegar fácilmente a una rápida y triste conclusión: “banca rota”.
Hace años que se viene advirtiendo desde diferentes estamentos del estado el excesivo endeudamiento de comunidades autónomas y ayuntamientos. Incluso se decía que las administraciones locales estaban aplicando impuestos que traspasaban el umbral de lo anticonstitucional. Pero todas estas advertencias no han servido de nada. El endeudamiento de estas administraciones ha ido creciendo casi de forma exponencial al despilfarro con que unos y otros gestionaban los recursos que no tenían.
Decía en artículos anteriores que la golfería, el descaro y la poca decencia con que se han enriquecido muchos políticos y otros personajes de este país es de verdadero escándalo. Lo sabe el ciudadano de a pie y cualquiera que no mire a otro lado o tape sus ojos.
Pero lo más lamentable es comprobar que con lo que está pasando aún hay partidos políticos que presentan en sus listas a personajes que están imputados por presuntos delitos contra la hacienda pública, malversación de fondos, tráfico de influencias, falsedad de documento público y otros delitos de común catalogación.
Sin ir más lejos, estos días ha salido a la luz pública el caso del ya ex-alcalde de la ciudad de Santiago de Compostela, que está siendo investigado por fraude a la hacienda pública por valor de unos trescientos mil euros, y que se ha visto obligado a presentar su dimisión. Días antes, en rueda de prensa, dijo que se sentía respaldado por la cúpula de su partido y que en ningún momento había pedido su dimisión.  Y ahora no me digan que en su partido no sabían del caso porque, una vez más, les digo que no me lo puedo creer. Pero claro, esta gente forma parte de un clan cerrado en el que se protegen unos a otros con el único objetivo de perpetuar la especie. Este caso es uno más de los muchos que se han dado y se seguirán dando en este país de golfos y sinvergüenzas.
Ahora me acuerdo de una ley que se aprobó por consenso de todos los grupos  políticos de la segunda república para el control de mendigos, rufianes sin oficio conocido y proxenetas: la Ley de vagos se incorporó al código penal español el 4 de agosto de 1933. A esta ley se la conocía también como la Gandula. No sancionaba delitos sino que intentaba evitar la comisión futura de los mismos por lo que no incluía penas, sino medidas de alejamiento, control y retención de los individuos supuestamente peligrosos hasta que se determinara que se había acabado su peligrosidad. No estaría mal recuperar el espíritu de esta ley para controlar determinados personajes de la vida política, social y económica del país.
Estamos escuchando estos días una seria de medidas y propuestas francamente usureras por parte de quienes rigen los destinos del país. Como ya han demostrado su total incapacidad para reactivar una economía que se encuentra en cuidados intensivos, y necesitan que sacar dinero de cualquier parte, no se les ha ocurrido otra a cosa que intervenir en educación y sanidad. Están dedicando su tiempo a ver cómo nos la pueden volver envainar una vez más,  y empaquetar con papel de regalo una serie de medidas desastrosas para las economías menos favorecidas de la sociedad. Hacer pagar a los jubilados un diez por ciento de sus medicamentos es de lo más miserable que se podía esperar. Lo que van a hacer, de forma encubierta, es bajar sus pensiones. Pero presentado así parece menos antisocial.
Han hablado de una amnistía fiscal; Veamos; ¿quiénes son los mayores defraudadores del reino? Aquí tampoco hace falta ser muy inteligentes, véase prensa, radio y televisión. Analicen quiénes están implicados en este tipo de fraudes. Mi vecino ha defraudado a la hacienda pública, ha pagado en negro la reparación de una farola de su jardín. Vamos, que esto es de risa.
Siento vergüenza de que fuera de España nos tomen por un país de chirigota. No tardaremos mucho tiempo en que solo se nos reconozca por los toros y el flamenco, como antaño. Pero a diferencia de aquellos años, ya no tenemos a Curro Romero ni a Camarón de la Isla. A este paso, pensaremos que cualquier tiempo pasado fue mucho mejor. ¿Se acuerdan de: Bienvenido, Mister Marshall?  Ya lo ha dicho varias veces Nicolas Sarkozy en la campaña electoral francesa, no somos ejemplo a seguir ni nada que se parezca. Y ya, para colmo de recochineo, hasta los argentinos se han reído de nosotros y de nuestra crisis económica.  Y es que gracias a la clase política que ha regido los destinos del país en los últimos tiempos, somos el hazmerreír de medio mundo, porque cuando todos han empezado a mirar hacia arriba, nosotros aún seguimos buscando el final del pozo.