Seguirás viva en nuesta memoria

Dicen que madre no hay más que una. Muchas veces he oído decir que: mi madre es la mejor madre del mundo. Y es que la palabra madre, con mayúsculas, guarda el más importante de los sentimientos que un ser humano puede albergar en su interior.
El lunes, 23 de abril, mi madre nos ha dejado. Después de haber luchado en muchas ocasiones contra la muerte, su corazón se apagó. Fueron muchos años de lucha incansable por seguir viviendo. Pero ese día, cuando la tarde empezaba a tomar cuerpo sobre la ventana que en estos últimos días le acercaba al mundo exterior, abrió los ojos y soltó una lágrima para decirnos que su tiempo se había acabado. En los últimos meses ya se había despedido de nosotros en más de una ocasión, pero sus ganas por seguir cobijándonos le regalaron un tiempo añadido.
El martes, 24 de abril, celebramos una misa de cuerpo presente en la iglesia de su pueblo, Seixalbo, y el miércoles 25, a las tres de la tarde, dimos cumplimiento a su última voluntad. En la más rigurosa intimidad, sus cenizas tomaron sepultura al lado de su marido, Antonio, y nuestro padre, y donde ya descansan también sus padres: José y Clemencia.





Nearer My God to Thee